sábado, 13 de mayo de 2017

Infancia (0 a 10 años)



Sesión 1. Desarrollar cimientos sólidos. La primera parte explora el propósito de la familia: ¿para qué existe? Trata acerca de cómo la familia debería ser un lugar de apoyo para los niños, un sitio donde haya mucha diversión, un ambiente que les dé a los hijos una brújula moral y un espacio donde puedan aprender a relacionarse. En esta sesión, se presenta la propuesta de compartir un "tiempo de familia" semanal, de modo de divertirse juntos en forma habitual.
En la segunda parte, se anima a los padres a pensar acerca de establecer objetivos y tener una visión para su familia. La sesión, entonces, trata sobre cómo establecer una vida familiar saludable al alentar el juego activo, fomentar el vínculo parental al pasar tiempo con cada niño y establecer rutinas saludables en torno a los tiempos de alimentación y descanso.

Sesión 2. Satisfacer las necesidades de sus hijos. En esta sesión, los padres reflexionan acerca de la manera de satisfacer las necesidades de sus hijos. La primera parte presenta el concepto de tener un "tanque emocional" que se mantiene lleno al saber del amor incondicional de sus padres. Aquí se utiliza el concepto planteado por Gary Chapman sobre los cinco lenguajes del amor y se muestran las diversas maneras en las que puede expresarse el amor. Las primeras dos expresiones de amor, palabras y contacto físico, son exploradas con más detalle. La segunda parte trata sobre los siguientes tres lenguajes: tiempo, regalos y acciones. Se anima, entonces, a los padres a descubrir qué expresión de amor logra el mayor impacto en sus hijos así como también cuál de los cinco lenguajes les resulta más difícil de practicar.

Sesión 3. Establecer límites. Esta sesión trata acerca de la manera en que los padres pueden establecer límites saludables. La primera parte compara los diferentes estilos de ser padres (padres negligentes, padres autoritarios, padres indulgentes y padres con autoridad), y muestra de qué manera una combinación de calidez y firmeza (padres con autoridad) es la más benéfica para el desarrollo saludable de los hijos. También se alienta a los padres a que ayuden a que sus hijos asuman las responsabilidades por sus propias acciones, y esto desde una edad temprana.
La segunda parte presenta una serie de formas prácticas mediante las cuales los padres pueden permanecer en control de sí mismos al tiempo que ayudan a sus hijos a tomar buenas decisiones. La sesión aborda la importancia de seguir adelante con las consecuencias apropiadas cuando los hijos crucen los límites fijados. Se alienta a los padres a trabajar juntos (siempre que fuere posible) en el establecimiento de los límites.

Sesión 4. Enseñar relaciones saludables. Esta sesión trata acerca de cómo podemos enseñar a nuestros hijos a desarrollar relaciones saludables. El mayor aprendizaje de los niños sobre cómo relacionarse lo reciben de su propia familia. ¿Qué modelo de paternidad produce el mayor impacto en los hijos? La primera parte explica en qué forma escuchar efectivamente es una de las habilidades más poderosas que todo padre y toda madre deberían aprender. Se practica la "escucha efectiva" en un ejercicio que se titula de este modo.
La segunda parte presenta cómo manejar nuestro enojo en forma apropiada y de qué modo podemos ayudar a nuestros hijos a manejar sus propias broncas. La sesión concluye hablando de la importancia de resolver los conflictos en forma correcta, incluyendo el hecho de pedir disculpas y expresar el perdón.

Sesión 5. Nuestro propósito a largo plazo. La última sesión explora nuestros objetivos a largo plazo como familia y de qué forma los padres tienen como propósito capacitar a sus hijos para lograr una sana independencia. La primera parte ayuda a los padres a reconocer en sí mismos las posibles señales de un control no saludable. Se incluye un consejo práctico en cuanto a ayudar a los hijos a tomar buenas decisiones en áreas como las drogas, el alcohol, el uso de internet y el sexo.
La segunda parte trata acerca de cómo transmitir a los hijos nuestras convicciones y nuestros valores, al tiempo que enumera los beneficios de tener tradiciones, rutinas y rituales familiares para crear un sentido de identidad a través de la cual se pasen los valores positivos a los niños.


Adolescencia (11 a 18 años)

Sesión 1. Tener presente el propósito. La sesión 1 ayuda a que los padres reconozcan su propósito de largo alcance y el valor de mantener y desarrollar su relación con sus adolescentes. La primera parte explora los cambios que conlleva la adolescencia, las presiones que recaen sobre padres y adolescentes en la actualidad y de qué forma los padres pueden ayudar a sus hijos a crecer en la madurez, como adultos responsables.
La segunda parte presenta la importancia de que nuestro hogar sea un lugar de seguridad y aceptación, el sitio donde los adolescentes aprendan buenos valores, un espacio de diversión y un ambiente donde sepan cómo desarrollar relaciones saludables.

Sesión 2. Satisfacer las necesidades de nuestros adolescentes. Los adolescentes necesitan la confianza que proviene de saber que son amados. Su conducta a menudo actúa como un indicador que muestra cuán lleno de amor está su "tanque emocional". La primera parte explica el concepto de los cinco lenguajes del amor como una forma de expresar amor a nuestros adolescentes a fin de que se sientan amados. Se anima a los padres a descubrir qué expresión particular de amor produce el mayor efecto en sus adolescentes, así como a reconocer cuál de los lenguajes les resulta más difícil de expresar.
La segunda parte explora las diferentes maneras en las que adultos y adolescentes tienden a comunicarse y cuán importante es para los padres escuchar bien y mostrar empatía por los sentimientos de sus hijos.

Sesión 3. Establecer límites. Esta sesión explora la realidad de que la tarea de ser padres implica permitir que los hijos "suelten amarras", al tiempo que les damos libertad y responsabilidad crecientes. En la primera parte, se comparan los diferentes estilos de ser padres (padres negligentes, padres autoritarios, padres indulgentes y padres con autoridad), y se muestra de qué manera una combinación de calidez y firmeza (padres con autoridad) es la más benéfica para el desarrollo saludable de los hijos. Se anima a los padres a ponerse del mismo lado que sus hijos adolescentes y a ayudarlos en su travesía hacia la madurez al permitirles tomar sus propias decisiones.
La segunda parte trata sobre cómo debería cambiar gradualmente el papel de los padres, de "controladores" a "consultores", así como de la importancia de la negociación con los adolescentes y la necesidad de tener consecuencias adecuadas cuando se cruce alguno de los límites.

Sesión 4. Desarrollar la salud emocional. La salud emocional incluye aprender cómo manejar el enojo. La primera parte explora las respuestas inadecuadas ante las broncas (la actitud "rinoceronte" o la actitud "erizo"), y de qué forma los padres deben aprender a manejar su enojo así como ayudar a sus hijos adolescentes a aprender la manera de lidiar con el propio.
La segunda parte presenta seis principios para resolver los conflictos en forma eficaz, los cuales pueden ejemplificarse entre adultos y utilizarse con los adolescentes. La sección final trata acerca de ayudar a los adolescentes a manejar el estrés mediante el hecho de permitirles aceptar el fracaso, no compararse con los demás, crear suficiente espacio para relajarse y hablar con ellos acerca de sus preocupaciones.

Sesión 5. Ayudarlos a tomar buenas decisiones. La última sesión se enfoca en las decisiones que los adolescentes tendrán que tomar, en particular, acerca de los grandes temas de nuestro tiempo, como las drogas, el alcohol, el sexo y el uso de internet. La primera parte explora la influencia que los padres ejercen y de qué manera deberían transmitir información y valores a fin de proteger a sus hijos, dándoles una perspectiva de largo alcance.
La segunda parte presenta una serie de maneras mediante las cuales los padres podrán ser eficaces al equipar a sus adolescentes para tomar buenas decisiones a largo plazo, incluyendo hablar con ellos en medio de las situaciones, encontrar buenos modelos, crear tradiciones familiares saludables y orar por ellos en forma habitual.